Caminó lentamente hacia ella, aproximándose por su espalda, y al llegar a su altura la asió de las manos.
Ella se giró lentamente, agitando levemente el aire a su alrededor, lo que hizo llegar su perfume hasta él, y le miró con los ojos envueltos en lágrimas.
Trató de decirle algo, pero él le cubrió los labios con su mano.
Shhhh, no digas nada, no hace falta... Lo sé.
Juntaron sus cuerpos, que se movían al unísono en el anonimato de la noche, mientras continuaba resonando esa melancólica canción.
El cuerpo de la mujer se estremecía entre sus brazos, notaba como temblaba con sus caricias.
Ella le miró fijamente con sus grandes y brillantes ojos negros cuando él le acarició el rostro y el cabello con sus dedos.
Mientras durara aquel baile era sólo suya...
Durante el tiempo que estuvieron abrazados notó como temblaba.
Era tan bella, y tan frágil.
Sus manos bajaron suavemente los brazos de la mujer y recorrieron su espalda lentamente, provocando un jadeo casi imperceptible.
Sus cuerpos se acompasaban al ritmo de aquella música.
Sus dedos acariciaron el pecho de la mujer, su vientre y subieron hasta llegar a su cuello.
Fino y suave.
Seguían bailando al son de la melodía.
Su momento estaba a punto de acabar, el baile iba a concluir.
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Cerró los ojos fuertemente para que no le cayeran las lágrimas, irritado por lo efímero que había sido su encuentro y apretó firmemente sus manos alrededor del cuello de la mujer.
Ella le miraba fijamente con aquellos ojos acusadores y llenos de miedo.
Él sólamente quería mantener aquel baile vivo para siempre. Conservar aquel momento.
Sintió cómo la vida de la mujer se le escapaba poco a poco mientras ella luchaba por zafarse de entre sus brazos.
Se sentía conmovido por aquella mujer. A medida que sus manos apretaban su cuello, débil y quebradizo, sintiendo cómo sus lentamente decaían sus fuerzas hasta que éstas por fin abandonaron su voluntad.
Su cuerpo exhaló su último aliento entre los brazos de aquel hombre, que la abrazó.
Siempre odiaba aquel momento, el momento en el que la danza finalizaba y su compañera de baile le abandonaba. Otra vez.
Vió cómo la mujer seguía mirándole con desprecio desde sus ojos sin vida, y se obligó a cerrar los parpados de sus ojos delatores antes de depositarla sobre el húmedo suelo.
La melodía de su cabeza había terminado. El baile había acabado.


Otra vez más eres capaz de sorprender, veo que no te has encasillado en un género y que tocas todos los palos. Siegue así seguro que algún día muy próximo te convertirás en un escritor hora de renombre
ResponderEliminarMe parece bueno, bastante bueno en líneas generales, muy bien estructurado, aguantando el desenlace hasta el final pero si me permites una crítica constructiva, deberías utilizar menos los puntos y seguidos. Esperamos todos que nos vuelvas a ilustrar con otro relato.
ResponderEliminarMe ha encantado el ritmo, me parece que define perfectamente el baile que relatas.
ResponderEliminarEnhorabuena por tu forma de escribir!