Me perdía en tu mirada e intentaba averiguar si me veía reflejada en tus ojos.
Tardé mucho tiempo en ver que tú sentías el mismo fuego que yo, que querías enredarte entre mis piernas del mismo modo que yo deseaba hundirme bajo tu espalda.
Pasamos por momentos en los que nada nos importaba mientras estuviesemos cogidos de la mano.
La pasión nos invadía y cualquier rincón era perfecto para dar alas a nuestro deseo...
Estar cerca el uno del otro era la mejor excusa para calmar la agonia y avivar el deseo.
Buscaba tus ojos entre los de la gente y al encontrarlos sentía que entre nosotros se encontraba el secreto del amor prohibido e imposible, de lo inolvidable.
Cada día te buscaba, sin importarme nada.
Ni el presente ni el futuro...
Puedo recitar cada palabra que me dijiste, recordarte en cada gesto
Con cada caricia, sonrisa o beso bajabas mi guardia
Desgastaste mi coraza
Yo, que en amor no creía, que a la pasión había renunciado,
Expuesta, atemorizada comencé a dejarme llevar por tu deseo
Y sentí que mi corazón se desplomaba,
Siempre temiendo que esto pasara.
Siempre me quedará la duda de qué fue lo que te alejó de mi,
Qué hice tan mal

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